Déjalo fluir, y ocurrirá …

Los añoramos, los recordamos, hacen de nuestra existencia algo por lo que vivir, algo por lo que todo o casi todo merece la pena. Cuando faltan, o al menos así lo hacen en nuestro plano físico, hacen de nosotros la tristeza, la repentinas sonrisas que todos esbozamos en la intimidad en el momento en el que le recuerdas o la recuerdas, hacen el vacío, ese fuerte vacío que de repente te hace sentir como una hoja que se cruza delante de ti en otoño y simplemente, pasa, como si a nadie le importase, te hace sentir a ti mismo en vano, pero la realidad es que esa hoja si que importa, esa hoja tiene un observador, un observador que disfruta mirándola volar, un insecto que agradece, a su manera, su existencia para poderse refugiar, un animal o un insecto agradeciéndola por su alimento, un ser humano agradeciéndola por su sedante volar. Esa hoja se siente sola, vuelva sin saber su rumbo, pero a su alrededor hay observadores que la necesitan, que la añoran, que le agradecen su existencia, y ella de repente ve que ella misma no es en vano, que ella misma no es insignificante, y  prosigue su ventoso camino acompañada por el calor de sus observadores, seguida por su intuición...

Ellos, nuestros seres queridos, animales, plantas, lugares, insectos, personas, ellos, parece que se van, los humanos tendemos a racionalizar como las máquinas al menos en estos últimos siglos, por desgracia. Parece que ya, dentro de nosotros no hay amor, no hay sentimientos, si no vemos nada, no hay nada, eso... eso no puede ser. Nuestros ancestros, nuestros antiquísimos ancestros lo veían, lo tenían claro, sabían que ellos no se iban, el cuerpo quedaba inerte, pero ellos sabían escuchar el silencio, ver que tal o cual casualidad no lo era, sabían cuál era su razón y cuál su porqué, sabían lo que había detrás de cada golpe de locura, ¿golpe de locura?, te preguntarás, golpe de locura lo llamo yo a todos esos pensamientos tan inconcebibles en la cabeza de casi cualquier humano, que de vez en cuando aparece en nuestro pensamiento, son esas ideas que normalmente el ser humano se guarda para sí porque sabe que de expresarla nadie le tomaría en serio y por tanto, nuestra mecanizada y arrogante mente se cierra, sigue el rumbo que todos siguen y de repente dice, olvídalo, vaya tonterías dices, qué tonterías te dices... Ese, ese es el error de  no hacer caso a nuestra voz interior, ese es el error de seguir la corriente del pensamiento colectivo tan aparentemente acertado y tan ciertamente cegado.

Solo aquellos que deciden hacer caso a su locura interior, a su voz silenciosa y no pública, a sus pensamientos sin sentido, solo aquellos que deciden creer en la magia, en lo imposible aunque todos digan que eso no puede ser, solo ellos, y algunos lo sabréis, consiguen conocer el maravilloso mundo de lo desconocido, de lo incierto y a la vez real, de los sueños compartidos, de los sueños reveladores, de las casualidades no casuales, de que, si sigues esa voz, si te dejas guiar por esa mano invisible que desde pequeño te dijeron que no siguieras, si la sigues comenzarás a ver lo que tanto añorabas, comenzarás a ver que tus suplicas más profundas y necesarias para tu ser comienzan a lanzarte escenas, señales, suspiros, flashes... para que te relajes, para que veas que si eres paciente y sigues creyendo aunque pase mucho tiempo desde que suplicaste tal o cual cosa a la “nada”, si esperas, llega. Claro que llega, y cuando lo hace es siempre especial, es siempre enormemente significativo, y que como poco, aliviada el dolor, la añoranza, cualquier problema que en ese momento tuvieses, eso es cuando llega un bálsamo para tu alma.

Y si aún no comenzaste ese sendero personal, si aún no comprendiste que intento explicar, seré más clara entonces, más convencional, porque por desgracia no nos enseñan a otra cosa, vivimos en la era de los números, en la era del poder, del + y el - , vivimos en la más absoluta ignorancia no tan ignorada por suerte, entre unos pocos “locos” listos. En otro artículo ya hablé sobre la intuición y aunque una no quiera hablaros hoy tanto de ella, todo te lleva a ella, porque es la madre de nuestro crecimiento personal y la única y desesperada salida que le queda a la cuadriculada mente y irracionalidad del ser humano, pero lo que intento tocar en el de hoy es, como con paciencia, con fe, no la religiosa, sino la que uno tiene en sí mismo, la que uno tiene de que algo pasará, que como con todo eso, podemos conectar con aquellos que aparentemente no están. Cuando alguno de nuestros seres queridos muere, o para que se entienda mi punto de vista, cuando el cuerpo de uno de nuestros seres queridos deja de funcionar automáticamente se habla de ellos como si ya no estuviesen, como si no te escuchasen, de repente cierras la conexión con ese ser y dejas, muy erróneamente dejar pasar en ti la pena, las culpabilidades y el vacío. Y no pasa nada, no es tu culpa, es lo que a ti y a mi nos enseñó la sociedad, pero yo hoy te cuento que por favor dejes abrir las puerta de tu mente, rompas las barreras de lo que es posible y lo que no, porque te sorprenderías de la complejidad de la realidad, te sorprendería lo equivocados que están los humanos y de los necios que son aquellos que se cierran en banda y dicen que eso, tal o cuál cosa no es verdad, simplemente porque no son capaces de captarlo, analizarlo, simplemente porque no quieren que se les escape nada de las manos, simplemente, porque a los humanos, les gusta demasiado jugar a ser dios y porque les gusta creer o hacer creer que todo lo saben . Esto no lo sé por leer un libro, esto lo sé porque observo, observo desde fuera de esa gran cúpula de ceguera y engaño en la que vive nuestra especie, y cuando a veces, salgo de esa cúpula y miro todo desde un avatar anónimo, si miro todo desde unos ojos que no saben de fronteras, de leyes, de lo que es posible o no para el humano, cuando miro y no pongo límites, veo toda esa complejidad, veo todo aquello que los que no hacen más que mirar por desgracia para ellos su propio ombligo, no ven. Y ¿como se hace eso?, ¿cuáles son las herramientas?, ¿cuál es la clave?, la clave está y siempre estuvo en ti mismo/a, pero si no lo viste no pasa nada, hoy tienes la oportunidad de descubrirlo y de aprender de ti mismo empezando por cosas como las siguientes.

Llamarme loca, chiflada, flipada, lo que queráis, pero, yo sé lo que veo y e aprendido a saber diferenciar cuando algo que veo es real o no, a saber cuando algo que veo tiene un significado más profundo, sé que hay cosas en las que casi nadie cree, y  sé que son ciertas. Y si el necio, el ignorante, se quiere reír de mi, se quiere mofar de mi, no sabe lo que se pierde y el tiempo que pierde... Tras perder a muuuchos animalitos, plantas, situaciones y escenas añoradas, personas, sé que siguen ahí, sé que están ahí, porque muchas noches han venido a visitarme en los sueños, muchas, siempre se han encargado de enlazarlo todo de manera que yo me diera cuenta de que algo diferente había en ese sueño, de que había un mensaje, de que no era mío y solo mío, había sido algo más que un sueño. Lo creas o no, los que no ves, los que crees que ya no están son increíblemente sutiles, saben cuando deben o no salir y dejarse ver. Por eso, lector/a, te digo que no te cierres en banda , te digo que dejes un huequecito dentro de ti en el que todo sea posible, un hueco en el que esa persona, ese ser vivo, ese animal, siga vivo, porque así es realmente. Si le dejas ese hueco, esa esperanza de que puede que lo vuelvas a ver, de que en tu voz interior le digas cosas, preguntes o cuentes historias, de tus problemas, de tu vida sentimental, de tu día a día, y pídele, a quien sea que añores, que se haga ver, que te de una señal de que sigue ahí, si es que realmente lo necesitas, hazlo, sé paciente, pide lo que en ese momento realmente necesites, porque al final las súplicas llegan, a veces pronto a veces muy muy tarde llegando casi a desesperanzar, pero llegan. No tienes nada que perder, inténtalo, intenta no vivir con la venda puesta y no tengas miedo, porque cuando llegue el momento adecuado no lo tendrás y si lo tienes, no quiero pecar de sabelotodo, habrá merecido la pena, cree fielmente en ti mismo y sobre todo es muy importante que jamás te digas, bah!, eso era un sueño!, eso era mi mente!, eso no puede ser!. No lo hagas. Si ya diste el enorme, valiente y precioso paso de darle una oportunidad a lo imposible a lo “no corriente” no des un paso atrás, intenta no caer en las garras de la racionalidad y de lo políticamente correcto, porque si en vez de dar uno atrás, confías en ese algo que tu “no se qué” te dice que hay ahí y das uno adelante podrás conocer al amplio y bello mundo que hay en tu interior y que hay alrededor nuestra, que no vemos, pero sabrás finalmente, si sigues la senda adecuada, que este mundo,  que esta realidad es mucho más compleja, que los seres vivos no mueren y punto, que nada es porque si., que todo ocurre por algo y  que todo es aprendizaje.

Si perdiste a alguien siente como normal su ausencia porque es normal, pero no lo dejes, no hagas como que ella o él ya no pertenece a la vida, no  hagas borrón y cuenta nueva, porque ese alguien se desespera por hablarte y abrazarte desde la energía , y de paso te quiere hacer ver que no se fue, te llevará de la mano con señales, sueños y casualidades demasiado casuales para que a la vez te conozcas a ti mismo, lo que hay dentro de ti, y lo que te queda por ver, todo un mundo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver , todo un mundo imposible, pero real que muchos y muchas atisbamos y disfrutamos algunas noches mientras dormimos, algunas tardes cuando meditamos, algunos ratos en los que suena por ejemplo tal canción en un sitio o momento muy concreto y significativo para ti y para quién zarpó y no murió, hacia la energía sutil, algunos ratos en los que notas esa brisa o ese abrazo mientras lloras o mientras no ves salida a tus problemas, esa presencia que a veces asusta y a veces reconforta, y  tu dices, no!, estoy loco/a!, no lo estás, sigue ese momento, “síguele el rollo a tu locura” porque si algo acabarás comprendiendo es que muchos locos están totalmente cuerdos.

Sigue el son de tus pensamientos, exprésalos, sigue a tus descabelladas chispas de intuición como sigue delicadamente un bailarín de ballet una pieza de piano, síguelo como siguen las hojas al viento, déja esta vez para siempre que seas las hojas del otoño de cada una de tus estaciones vitales e interiores, déjate llevar sin miedo, sin lo que piensen los demás, que más da!, si al fin y al cabo eso te llevará a tu felicidad, porque si, existe.

Rompe tus barreras sociales, mentales, se paciente, vuela, añora, pide, y lo encontrás, porque están ahí. Que no lo veas no indica que no esté, confía en ello, se inteligente e inténtalo.

ÁNIMO