El testimonio de Lali

Manchitas llegó a mi vida casi de casualidad,según el vete apenas debía tener un año. Yo siempre he tenido gatos cariñosos y ver el terror en los ojos de Manchitas cuando llegó a casa me impresionó.

El primer mes fue difícil, se pasa el día escondido, y casi lo tenía que forzar para que comiera y bebiera, apenas salía de su escondite y si lo hacía era para maullar lastimosamente en puertas y ventanas, no quería estar en una casa, supongo que siempre había vivido en la calle.

El segundo mes empezó a dejarse ver un poco más, pero seguía angustiado y su obsesión era maullar e intentar escapar como fuera, yo ya no sabía cómo acercarme a el. Entonces conocí a Paula, la terapeuta de Salud Natural Animal. Después de explicarle con detalle lo que le pasaba a Manchitas, contestar un cuestionario y mandarle alguna foto, ella me hizo las flores de bach que hicieron un gran cambios en el carácter de Manchitas. De estar escondido y no querer relacionarse ni con humanos ni con otros animales (además de Manchitas tengo otro gato, Dark y una perra bichon maltés Janis) pasó a estar a ratos en el sofá y a dormir a los pies de mi cama, aún le costaba confiar. Darle las gotas no fue muy difícil, aunque algún arañazo me llevé.

El siguiente mes fue el cambio total, jugaba con Dark, me perseguía por casa, dormía más cerca de mí, y fue cada vez a mejor. A día de hoy han pasado tres meses, Manchitas es uno de los gatos más cariñosos y sociables que he tenido. Yo desconocía que había una medicina natural alternativa para animales, ahora confío plenamente en sus resultados.

Lali S.