Meditación, un paso a la conciencia, una herramienta para el malestar, el dolor físico y mental

La meditación nos puede ayudar para muchísimas cosas, es mucho más sencilla de lo que la gente se imagina y no necesariamente debemos meditar durante una hora entera, ni de una postura determinada. Más adelante os explicaré una meditación breve, eficaz y sencilla, yo la suelo usar ya que no me puedo permitir meditar durante mucho tiempo, pero realmente me funciona. Hace poco mas de una semana, Íker Jiménez se preguntaba y nos preguntaba a todos los oyentes a modo de reflexión, que cuál sería la llave para volver a ser niños en el sentido de, cómo volver a tener esa conexión con todo, cómo volver a ver todas esas cosas que veíamos de pequeños, cómo volver a ver el  mundo sin barreras de ningún tipo ni políticamente correctas, al igual que lo ven los animales y los niños, cómo volver a ver todas aquellas cosas tan extrañas para nosotros ahora y tan sencillas y normales cuando éramos pequeños, nuestros fantasmas, nuestros amigos invisibles, nuestros aciertos, nuestras conversaciones extrañamente sabias, cómo volver a ser así de especiales, cómo volver a sintonizar con la verdadera realidad y complejidad que nos rodea y verla como realmente es. Y yo le respondía en mi interior que la llave, la clave, creo que puede estar en la espiritualidad, no la religiosa, como digo muchas veces, sino la de cada uno de nosotros, y en el seguimiento de la intuición y de nuestro olfato sensorial. ¿Cómo abrir la espiritualidad?, pues podemos empezar a abrirla como dije en otros artículos a base de seguir nuestra intuición, a base de “seguirle el rollo a nuestros sin sentidos”, porque sentido, tienen. Yo , al igual que muchas personas y al igual que Íker opino que buena parte de la locura puede ser el acierto, puede ser la verdad, puede ser la ventana a la realidad. También podemos empezar a abrir el sendero madre interior con con una herramienta muy sencilla y bonita, y que creo, es un regalo cósmico a nuestra cegada conciencia actual, la meditación.
En el título de este artículo pone que es una herramienta también para nuestro malestar y dolor físico, pero lo es también para el mental y el emocional. La meditación es un bálsamo, una seda para nuestras emociones, para nuestra alma, y para nuestro cuerpo, es un respiro para todo nuestro ser, como quien inspira profundamente el aire de la sierra valorando su pureza. Además podemos meditar como os puse antes, en poco tiempo, tal y como me enseñó mi amiga Mercè, entre sus lecciones, mi poco tiempo y mi intuición, puede descubrir que con dos minutos, o uno vale. Si haces una meditación extensa podrás conseguir cosas increíbles, y seguramente atisbes otras realidades, seguramente te encuentres con sensaciones curiosas, seguramente te encuentres con conciencias sabias, y en una agradable estado ingrávido, pero lo mejor es que lo pruebes y observes, que te dejes llevar y sobre todo, que dejes los prejuicios, miedos, y dudas de lado.
Empecemos por explicar cómo se medita. Hay muchas maneras de meditar, unas más sencillas y otras más complejas. La verdad, no hay que ser ninguna eminencia ni tener ningún título para poder disfrutar de ella, y tampoco tiene que ser compleja para para que sea buena y  poderla llamar meditación. Suele ser muy intuitiva y podrás poco a poco encontrar tus claves y trucos para personalizarla y hacer de ella algo tuvo, tu descanso, tu evasión, y tu fuente de sabiduría. A mi esta es la que más me gusta desde luego, y yo diría que se centra en las meditaciones para sanar y  hacernos sentir mejor, no tanto la espiritual, pero si después de estas quieres ir más allá, déjate llevar y ve mentalmente, energéticamente,  a algún lugar precioso, la intuición hará el resto.
Podrás empezar de la siguiente manera; relájate, tanto si estás de pié, sentado/a o tumbado/a, comienza a visualizar de abajo a arriba cómo tu cuerpo parte por parte se va relajando, pasando por los tendones y los músculos, cada uno de los tejidos, hasta que termines relajando los faciales y acabes por la coronilla, todo esto hazlo mientras inhalas y exhalas muy despacio, llenando tus pulmones y tu barriga, una vez ya has relajado cada palmo de tu cuerpo, cada tejido, haz lo siguiente. Para que profundices más en la meditación concéntrate en la respiración, intenta dejar la mente en blanco y observa mentalmente como el aire que inhalas entra por tu nariz y baja hasta tus pulmones, al exhalar, observa como ese aire, sube dentro de ti hasta que sale por la nariz.
Esta es, al menos para mi, la base de una relajación, que puede hacer mucho en nosotros. La podemos usar también como herramienta de visualización, como expliqué en el artículo (enfermedades terminales), de la siguiente manera; mientras seguimos todos los pasos anteriores, imaginamos como en cada inhalación recogemos salud y en cada exhalación expulsamos la enfermedad y/o el dolor. También se puede hacer lo siguiente; al inhalar imaginamos que una bola de luz agradable y brillante entra en nuestro organismo, lo va recorriendo entero, parte por parte, y por donde pasa, sana, cuando exhalamos esa bola sale de nosotros llevándose la enfermedad o la dolencia.
Estas dos últimas técnicas podrás repetirlas cuántas veces quieras hasta que notes o consideres que esa luz y esas respiraciones han limpiado del todo tu cuerpo y te han sanado por completo.
Esa, o más bien esas, son algunas opciones de meditación para la sanación, ahora os explicaré cuál es la que estoy empezando a practicar con buenísimos resultados y quiero que conozcáis. Esta técnica se llama TMC (técnica meditativa de curación), me recuerda mucho a una de las terapias que doy, el tapping, en el que hay mucho aporte mental a la afección, situación o dolencia. Personalmente me parece una mezcla de meditación y de mensajes autohipnítcos que nos transmitimos a nosotros mismos, desde luego a mi me funciona, espero que a vosotros también. Tengas el tiempo que tengas, da lo mismo, tanto como si son diez minutos, una hora, o un minuto, probablemente cuanto mas tiempo lo hagas mejores sean los resultados, pero si tienes poco no pasa nada, también dependerá mucho de tu experiencia y práctica frente a este tipo de meditaciones, y será muy importante que confíes en ti mismo y en el poder de tu energía y tu mente. Practícalo mucho y no desesperes a la primera, todos podemos hacerlo, a unos nos cuesta más y a otros menos, pero finalmente podrás. Esto es  un aprendizaje y cada uno aprende de una manera y a un ritmo diferente, no tires la toalla y practica mucho, no pierdes nada, ganas.
Me duele la cabeza, me duele la pierna, me duela lo que me duela, me sienta como me sienta, lo intento, hazlo tu también. Y si sabes porqué te duele o porqué te ocurre mucho mejor, por ejemplo. Yo tengo bastantes dolores de cabeza y sé que son por mis cervicales, cuando estoy nerviosa o tensa suelo cargarlo en mis hombros y mi cuello, los músculos estrangulan mis cervicales y los nervios que la abrazan, de ahí la mayoría de mis dolores de cabeza, por tanto haría lo siguiente; vamos a pre visualizar una meditación de este tipo por ejemplo,  para el dolor de cabeza por tensión en las cervicales. Si me voy a un lugar tranquilo, mejor que mejor, y si es con naturaleza alrededor mejor que mejor, como la mayoría de la gente por desgracia no vive en el campo pues busca un sitio tranquilo en el que se te haga más fácil la concentración. Estés de pié o no es irrelevante ya que nos interesa quitarnos la molestia y e comprobado que no es tan importante de qué manera coloquemos el cuerpo y en qué posición esté, al menos para este tipo de meditaciones o relajaciones.
Cerramos los ojos, comenzamos a inhalar y exhalar como antes expliqué, en cada inhalación recoges energía que entra en tu cuerpo y va hacia tus cervicales, relaja los músculos desde la raíz hacia fuera, los relaja y la energía retrocede con un poquito de ese dolor y esa tensión para que al exhalar lo expulses, así una y otra vez, inhalas, la energía va al punto del dolor, del desenlace, sana, relaja, y vuelve con la dolencia para ser exhalada y desechada.
Ahora viene la parte “auto hipnótica”, mientras realizas el ejercicio anterior con delicadeza, paciencia y suavidad, comienzas a hablarte a ti mismo, en alto o interiormente, te recomiendo en alto, y con delicadeza, despacio, como quien habla a un niño, y empezamos a hacer lo siguiente; me duele tal o me duele la cabeza, pero no pasa nada, ahora voy a meditar y voy a relajarme, y eso me curará, lo sé, ¿el dolor de cabeza nos aturde no?, pues comienza a decirte en voz alta; estás aturdido, pero con tu limpieza y sanación al respirar poco a poco vas a ir recobrando tu consciencia y vas a ir estando cada vez más consciente y despejado de tu alrededor. Imprégnate de lo que te rodea, del mundo que te rodea, mientras tu respiración se encarga de limpiar y relajar, si es preciso, mira a tu alrededor con detalle para ver que vas recobrando consciencia de lo que te rodea, dí lo que te ayude, y en voz alta, cree en tí mismo/a, cree en tu poder, porque lo tienes. Ese aturdimiento acabará desvaneciéndose poco a poco. Sigue inhalando energía que sana y exhalando la dolencia.
Puedes decirte despacio y convencido; me duele, lo sé, pero también sé que esta meditación y esta relajación me van a quitar el dolor, me lo está quitando, y yo puedo hacerlo, lo estoy haciendo. Mientras realizas el proceso limpiador de la respiración, vocalízalo, explícatelo, te ayudará a curar más rápido, por ejemplo. Ahora estoy inhalando, la energía y la salud entra en mi cuerpo con ella, va a mis cervicales, relaja los músculos, de la raíz hacia fuera, destensa, ahora esa energía recoge parte parte del dolor y retrocede a mis pulmones para que yo la expulse en la exhalación. Explícate ese proceso en voz alta, cuéntate lo que te ayude, ordénate lo que tu cuerpo necesite para curarse, y confía totalmente, aunque al principio te sea difícil, en que tu solo/a te estás curando, puedes.
Puedes seguir enviándote órdenes hasta que te sientas curado, hasta que te duela menos o hasta que puedas permitirte seguir.  Cuando vayas terminando intenta añadirle a tus órdenes un toque de luz y positividad, lo que hará que al abrir los ojos te sientas mucho mejor contigo mismo y con tus emociones. Cuando vayas a terminar hazlo igualmente muy despacito, vete diciéndote que vas a terminar porque, o no puedes, o ya estás mejor, pero siempre debes decirte, despacito y con cariño que vas a parar, que esto te a ayudado y que te sientes mejor contigo mismo y con tu capacidad de curación, abre los ojos despacito, o relájate si ya los tenías abiertos para ser consciente de tu alrededor, y agradece lo que tienes, agradece tu medicina interior, que es tu energía y tu mente.
Básicamente, eso sería esta meditación, medio “autohipnosis” llamada TMC, una manera de meditar mientras nos mandamos a nosotros mismos conscientemente mensajes de curación en voz alta, y una manera también de reconciliación, de agradecimiento y despertar con nosotros mismos y nuestra realidad. Puede que a la primera no notes nada, puede que un poco , puede que mucho, todo dependerá de como seas, de cuanto practiques la meditación o si no lo hiciste nunca, y también dependerá de lo que confíes en ti mismo/a. No quiero dar un paso a paso ya que como comenté antes, esto suele ser muy intuitivo y al final acabarás sabiendo como y el qué ordenarte a ti mismo/a.
Utilízala para dolores, para enfermedades, recuperaciones y estados físicos y emocionales indeseados. Utilízala para conectar con lo que quieras, para conectar contigo mismo/a o con alguien que ya no está en nuestro plano físico, utilízala para bucear en lo desconocido y en el origen del todo, para conocerte y conocer la espiritualidad, para ayudar y para ayudarte, para lo que quieras, espero que os sea de gran ayuda y si puede este artículo dar un poco de luz, de ayuda o vida a alguien, hacérselo llegar.

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Un abrazo :-)